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. | El Pregón de la Navidad 2006 del Puerto de la Cruz en Tenerife |
El año 2006 me cupo el honor y el orgullo, de ser la persona elegida para el Pregón Inaugural de la Navidad, de la entrañable e importante ciudad turística del norte de Tenerife: El Puerto de la Cruz. El acto se desarrolló en el Salón de Plenos del Excmo. Ayuntamiento del municipio portuense, el día 7 de diciembre a las 20,30 horas. El motivo que elegí para el mismo, no podía ser otro que el de los Portales de Belén, así durante aproximadamente una hora, hice un recorrido por su historia y su actualidad, con especial referencia a su incidencia en mi Isla de Tenerife. Al pie tienes una imagen, el título y el texto íntegro de su contenido, que espero te guste. 
“EL BELENISMO, VISTO Y DISFRUTADO DESDE TENERIFE” “El nacimiento de Cristo es el acontecimiento central de la historia de la humanidad”. Así lo afirmaba la Homilía de Su Santidad Juan Pablo II, que pronunció este muy querido y ya desaparecido Papa, en la misa de Nochebuena en San Pedro, el 24 de diciembre de 1997. Según nos cuenta el Evangelio de San Lucas, Jesús nació en un establo, hace unos dos mil años, cuando María y José no encontrando alojamiento en ninguna casa de Belén, acudieron para el alumbramiento del Salvador del mundo a un pesebre, única cuna que encontraron disponible para la venida a la Tierra del Hijo de Dios, cuya misión era salvar a los hombres del mal a través de su sacrificio y muerte, con las principales premisas del Perdón y el Amor. La ciudad de Belén, en su lengua original Bet-le-hem que significa “casa del pan”, era un pequeño poblamiento situado a nueve kilómetros de Jerusalén, que no debía contar con más de unos mil habitantes, sobre todo pastores y campesinos. De ése lugar donde nació Jesús, proviene el nombre para denominar la representación del nacimiento del Salvador, aunque existen también otras denominaciones como la de Portal, empleada en el Sur de España y nuestras Islas Canarias. Pessebre en Cataluña. Pesebre en Hispanoamérica. Nasterea en Rumanía. Presepju en Malta. Kerstal en Holanda. Krippen en Alemania. Presepio en Portugal. Betlemu en Chequia. Pasitos en Costa Rica. Szopka en Polonia. Presepi en Italia. Etc. Desde entonces la Natividad o Navidad, que conmemora ése momento del Nacimiento de nuestro Dios, es la festividad principal y más importante junto con la Semana Santa, de los pueblos y naciones de origen cristiano, como son: España, Francia, Italia, Alemania, la República Checa, todos los países de la América Latina, Estados Unidos y Canadá. Incluso en los lugares de fe no católica, como los ortodoxos de Rusia, Grecia, Rumanía, Siria, Palestina, Egipto y Armenia. Y también entre los protestantes de Inglaterra, Alemania, los Países escandinavos y los Estados Unidos de América. No sabemos exactamente cuándo se empezó a celebrar, aunque al parecer por algunos vestigios documentales encontrados, pudiera haber ocurrido en el siglo IV d.c. Los primeros cristianos comenzaron a rememorar este hecho del Nacimiento de Jesús, en las catacumbas de Priscila en Roma, donde ya en el siglo II podemos encontrar pintada una escena de la Virgen María, sosteniendo en brazos al Niño Jesús. Y en otras catacumbas de los siglos III y IV, se ven escenas de la Epifanía con los Reyes Magos. En los siglos posteriores, en los lugares de culto como las Iglesias se hizo lo mismo, a través de diversos medios de representarla, desde las esculturas a los frescos. Se introdujeron el asno y el buey, los Reyes Magos y los Pastores. Que hoy además conservamos y admiramos, como grandes e irrepetibles obras de arte de nuestra Cultura. También, durante la Edad Media a partir del siglo XIII, en diversos lugares se escenificaron con personajes y enseres, algunas escenas sagradas de la Natividad, incluso con la Adoración de los Reyes y de los pastores y otros episodios de la vida de Jesús. Y antes en el siglo VII, el Papa Teodoro construyó en la Basílica de Santa María la Mayor en Roma, un oratorio en madera dedicado al Nacimiento, en un bajorrelieve en el que aún no aparecían figuras independientes. Sin embargo, el montaje de belenes es relativamente moderno. Ya que a pesar de lo expuesto anteriormente, los primeros cristianos ante el temor de la acusación de idolatría, huyeron de la representación del Nacimiento. Es el arte románico y luego el gótico el que lo llevó a los pórticos de las catedrales, a los libros de oración, a las piezas de orfebrería y a los baptisterios. Pero fue Francisco de Asís, amante de los pobres, de la naturaleza y de los animales, quien tras su peregrinación a los Santos Lugares, el invierno del año 1223 recreó completamente la Natividad de Jesús, según nos cuenta Tomás de Celano, el fraile que narró la vida de este Santo. Ya que en Greccio en la región del Lazio italiano, representó por primera vez un Belén junto a un pesebre lleno de paja, llevando un buey y un asno hasta una gruta en las afueras del lugar, y celebrando en élla la misa de Navidad. Un noble llamado Giovanni fue el encargado de los preparativos, y aquella noche acudieron de los alrededores numerosos hombres y mujeres del pueblo, que colaboraron en la representación e iluminaron el acto con cirios y antorchas. A partir de entonces, los frailes de la Orden que creó representan los Nacimientos. Los Franciscanos, a ejemplo de su fundador, se convirtieron en los pioneros del Belén en las iglesias y conventos, que abrieron por toda Europa. Por ello, desde 1986, San Francisco de Asís es considerado el patrón universal del Belén y los Belenistas, ya que él como hemos visto fue el primero en montar un Belén viviente, que luego se transformaría en los belenes que conocemos hoy, también es el Patrón de los Ecologistas y de los Ingenieros de Montes. El venerado Santísimo Cristo de La Laguna en la ciudad universitaria tinerfeña, tiene su Altar en la Iglesia de San Francisco, fundada por los Franciscanos en el siglo XVI, y posteriormente reedificada tras el incendio que la destruyó el año 1810, en el hoy Real Santuario podemos ver varios frescos, dedicados a San Francisco de Asís y sus enseñanzas. Durante los siglos XIV y XV, los templos italianos se llenaron de hermosos belenes fijos, como los de Andrea Robia. Pero fue en el Nápoles de la era barroca del siglo XVIII, con el auge de la escultura y el arte escénico, cuando el Belén adquirió una relevancia especial y definitiva, que transmitió a otros lugares del Mediterráneo y a Alemania. Aunque no es sostenible que de aquellas tierras llegase la primicia de tal costumbre a España, ya que en la Península hay suficientes testimonios anteriores a la eclosión napolitana que lo demuestran, y es que en el siglo XV los Franciscanos lo habían traído a nuestro país; por ejemplo y del siglo XVI, todavía se conserva el Belén de Coral en el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, con todas sus figuras talladas en coral, plata y bronce, de autor anónimo. Y del siglo XVII encontramos en España otras numerosas muestras en templos y monasterios y aún en casas particulares, destacando las obras de Luisa Roldán, La Roldana, escultora del rey; y las figuritas de cera del mercedario Fray Eugenio Gutiérrez de Torices, calificadas por los pintores italianos Mitelli y Colonna como “miracolo della natura”. Al respecto no podemos dejar de recordar, que el propio Lope de Vega instalaba en tiempos de Navidad un belén en su casa, con figuras de quita y pon, copiándolo del retablo de una iglesia. En Tenerife, en cuya playa de Añazo del Menceyato de Güímar, encontraron los Guanches la imagen de la Virgen de Candelaria a finales del siglo XV, acontecimiento con el cual comenzó la evangelización de nuestra Isla; tenemos la prueba de que dos siglos después, es decir en el XVII, la familia Lercaro procedente de Génova, montaba cada Navidad un completo y rico Belén en su casa, que podemos contemplar hoy día en el Museo de Historia de Tenerife, que tiene como sede ésa misma residencia, situada en la Calle San Agustín de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Lo que nos permite suponer que en varias casonas de Aguere y en algunas otras de la Isla, la imagen del Belén se repetiría ya desde entonces. Nuestro muy querido Santo tinerfeño y único canario, proclamado así por el Papa Juan Pablo II el 22 de junio de 1980: El Hermano Pedro de Betancur, natural del pueblo de Vilaflor, fundó en Guatemala el año 1658 un hospital para convalecientes, repartiendo por todas sus dependencias hasta nueve cuadros con el Misterio del Nacimiento de Cristo del que era muy devoto, con la imagen del Niño Jesús, San José y la Virgen, que allí es llamada Nuestra Señora de Belén. El cuadro más grande lo puso a la entrada del recinto, donde era contemplado por todas las gentes que acudían a él. A partir de ahí, la población del lugar comenzó a nombrar al citado centro como Hospital de Nuestra Señora de Belén y a las personas que allí desempeñaban su labor como Bethlemitas. Por lo que más tarde, al fundarse la Orden que él creó, se denominó así, llevando el nombre de ése pequeño poblado de Belén en que nació Jesús. El Hermano Pedro fue un fiel Belenista, ya que hizo el primer Portal de Guatemala probablemente el año 1651, que confeccionó para los niños de su Escuela. En el siglo XVIII el año 1776, el murciano escultor imaginero barroco Francisco Salzillo, amparado por la familia Riquelme, elaboró un rico belén con más de 900 figuras, que expondría esta familia cada Navidad en su palacio, que ha creado escuela y cuya fama perdura hasta hoy, y que se conserva casi completo en el Museo Salzillo de Murcia. Y su práctica se extendió desde entonces más rápidamente por todo el territorio hispano, bajo el reinado de Carlos III que fué también anteriormente rey de Nápoles, dónde ya había admirado y fomentado este Arte del Belenismo. Otros Escultores importantes que crearon figuras de Belén en éste mismo Siglo, fueron: los valencianos José Ginés y José Esteve Bonet, los catalanes Amadeu, Talaru y Vallmitjana, y el andaluz Pedro Duque Cornejo. Los que con sus delicadas figuras crearían los modelos, que luego servirían para ser reproducidos en diversos materiales y tamaños. Para darnos una idea de la importancia y envergadura de los Belenes palaciegos de la época dieciochesca, decir que algunos de éllos llegó a contar con casi seis mil figuras, hechas por encargo a los mejores artistas de ése momento. Estas grandes obras belenísticas con el tiempo se disgregaron, y se encuentran hoy repartidas en manos de diversas instituciones y de coleccionistas particulares. En América fueron los frailes quienes introdujeron la cultura y las costumbres navideñas cristianas, destacando entre otros Fray Pedro de Gante, que fundó una escuela en México, en la que adiestró a diversos artesanos del lugar, en el arte de la confección de figuras y otros elementos para el Belén. Lo cierto es que la Iglesia se encargó con gran empeño de que los belenes se montaran en los lugares de culto, los hogares y los sitios públicos, para acrecentar la fe y la devoción en Cristo. ________________________________ Como hemos visto hasta ahora, esta costumbre de hacer el Belén en casa, se limitaba a la realeza y las familias más pudientes, con el empleo de piezas refinadas y lujosas, pero afortunadamente a partir del Siglo XIX en plena era romántica en España, la afición se extendió rápidamente por todas las clases sociales, apareciendo las figuras de barro o cartón, más accesibles para las clases humildes. Fueron muy populares y de gran difusión, las figuras en barro de los artesanos murcianos y granadinos, que representaban en muchos casos las vestimentas, utensilios y costumbres propias de ésos citados lugares de procedencia. Y se hizo costumbre familiar, el reunirse alrededor del Belén a cantar y tocar villancicos, y a disfrutar de los principales momentos de la Navidad. A partir de comienzos del Siglo XX, adquirieron gran fama las tallas procedentes del pueblo gerundense de Olot, con más historicismo en su presentación, y que se hicieron con el mercado de ésos años. Mientras tanto, en el resto de Europa se mantenía la preponderancia de las figuras napolitanas italianas, decoradas con ricas telas y metales, y los magníficos trabajos en madera procedentes de Alemania, así como toda la rica iconografía propia de Rusia y Grecia. Y desde América comenzaron a llegar y a darse a conocer, los exóticos y atractivos Belenes de ése Continente, con novedosos diseños, sobretodo los peruanos y mexicanos, con una policromía muy colorista y enriquecidos con excelentes trabajos de orfebrería en plata; y con la incorporación de imágenes propias de algunos de ésos lugares, como ocurre con la inclusión de una llama en sustitución de la mula. Los Misioneros llevaron también la Doctrina cristiana a diversos lugares de Asia y África, y podemos encontrar muchas obras de figuras de Belén que son producto de su labor, la mayoría trabajadas en madera de ébano, en piedra o en marfil. Las guerras europeas y la civil española, con la posterior debacle económica los años inmediatamente posteriores a las mismas, produjeron que en parte del Siglo XX, el arte del Belén -como ocurrió con todo el resto de las actividades-, decayese bastante, para a partir de 1950 comenzar una espectacular recuperación. De forma que en la actualidad esta tradición ha alcanzado un gran desarrollo en España, Francia, Italia, Austria, la República Checa, Latinoamérica y los Estados Unidos. Ciñéndonos a España, es a partir de ése año de 1950 cuando comienzan a crecer las Asociaciones belenistas a partir de las creadas en Cataluña, donde ya existía una desde el año 1863, que rápidamente se extendieron por toda la Península, y que dan una nueva imagen del Belén popular y lo elevan a otra dimensión, renovadora y creativa. Ésas Asociaciones de belenistas se convierten en un crisol, donde se imparten cursos, se enseñan las técnicas para realizar el paisaje, la vegetación y las construcciones, y se difunde la cultura del Belenismo. Producto de todo éllo, es que el típico Portal que se hacía en cada casa de una forma muy sencilla, se va transformando rápidamente y creciendo en calidad, hasta conseguir en algunos hogares auténticos escenarios bíblicos, que reproducen con fidelidad los paisajes, vestimentas, utensilios y costumbres de la Palestina de los tiempos de Jesús. También a partir de esta década, comienzan a aparecer con cierta regularidad diversas publicaciones, cada vez con más imágenes gráficas y mayor riqueza de fotografías, explicando las técnicas y trucos para montar un buen Belén. Y el cine, y posteriormente la televisión, a emitir películas y algunos reportajes que recrean las escenas del Nacimiento de Cristo, y que también dan ideas a los Belenistas para desarrollar sus trabajos. Tienen también gran importancia en otras países las citadas Asociaciones, que al igual que hemos visto como ocurre en España, desarrollan una labor impagable en beneficio del Belenismo, como ocurre especialmente con las de Austria, Alemania e Italia, donde tienen un gran arraigo. A pesar de contar con muchos seguidores y una gran cantidad de personas, que montan cada Navidad el Portal de Belén en su casa, el Asociacionismo tardaría aún algunos años en llegar a Tenerife, teniendo un lugar destacado la Asociación “La estrella de David” que se creó en Santa Cruz en el Barrio de Buenos Aires, a mitad de la década de 1960. Posteriormente han aparecido varias más en diversos lugares de la Isla. Aunque sin alcanzar casi nunca el nivel de actividad que tienen otras Asociaciones peninsulares, que cuentan además con mayores apoyos institucionales, sobre todo de los Ayuntamientos donde radican, destacando las que existen en Andalucía, la zona de Levante y Cataluña. Asimismo, de aquí en adelante el Belén público deja de ser patrimonio casi exclusivo de la Iglesia; y los diferentes Órganos del Estado, especialmente los Ayuntamientos y también últimamente en Canarias los Cabildos, se encargan cada año de montar un Belén, en el que se esmeran para que sirva de gran atractivo de visita para la población. Actualmente tenemos en España, magníficos artistas artesanos de las figuras y escenas del Portal, que nos surten a los Belenistas de tallas con las que realizar nuestros trabajos, como José Luis Mayo Lebrija, José Nicolás Almansa, José Joaquín Pérez, la firma Serrano, la firma Galán, los hermanos Manuel y Juan Griñán, Decorarte, Pedro Ramírez Pazos, Creaciones Tula, etc. Sin embargo, la llegada de piezas industriales a muy bajo precio, procedentes sobretodo de China, han fomentado que el Belén se haga aún más popular, permitiendo que prácticamente cualquier persona se pueda hacer rápidamente con un buen número de piezas con las que desplegar un completo Portal. Antiguamente, dados los más elevados precios de las figuras artesanales, indudablemente de una muy mayor calidad, lo común era encargar cada año alguna figurita nueva en nuestra tienda de confianza, para irlas reuniendo poco a poco a lo largo del tiempo. Gracias a los Museos y a algunos Coleccionistas privados, conservamos hoy importantes obras Belenistas, que sin éllos se hubiesen perdido, más siendo éste un arte muy efímero y casi como una fruta de estación, en que la mayoría de las personas lo contempla sólo un par de semanas cada año por Navidad. Destaco el Museo de San Martino de Nápoles en Italia, el Bayerisches Nationalmuseum de Munich en Alemania y el Aix-en-Provence para la créche en Francia. En España tenemos también varios Museos dedicados al arte del Belén, como el ya citado anteriormente dedicado al artista Salzillo en su ciudad natal de Murcia, y algunos privados, destacando el de Fina y José en Torrevieja en Alicante, el de Paquita Sallés Corbella en Igualada en Barcelona, y los dos propiedad de Antonio Marcos en la ciudades alicantinas de Guadalest y Palop de la Marina. En Tenerife no disfrutamos de ningún Museo específico dedicado al arte del Belén. Mi meta, o mejor casi mi sueño que me propongo hacer realidad, es el abrir uno con mi Colección de Nacimientos del Mundo, compuesta a fecha de hoy por 792 Natividades, con varios miles de piezas, procedentes de 108 países y en la que llevo trabajando para reunirla desde hace varios años, siendo según mis noticias la mayor de Canarias. Espero algún día poder conseguirlo, aunque es una empresa difícil, por la inversión económica inicial que supone, el localizar y preparar debidamente un inmueble adecuado, si no lo logro espero que mis herederos puedan hacerlo realidad más adelante. Este Museo sería además indudablemente, un referente cultural y un atractivo más para los muchos turistas que recibimos cada año. También tenemos la suerte de tener en la Isla al sacerdote Padre Julián de Armas, que posee también una importante Colección de Nacimientos, con una cifra que supera ahora mismo los quinientos Belenes. Desde el año 2001, el Padre Julián expresó su deseo de donar al Cabildo Catedral su Colección. Y ya está proyectado en San Cristóbal de La Laguna, aunque sin fecha prevista, el abrir en la calle Bencomo junto a la Catedral, un Museo para exponerla. En un Centro múltiple que comprenderá cuatro Secciones: Museo Belenístico con la citada Colección de Belenes del Mundo, Museo Textil con más de dos mil piezas de Ornamentos litúrgicos originarios de Canarias y América, Museo de Orfebrería religiosa con unas doscientas piezas procedentes de diversos lugares como México y la antigua Flandes, y Museo de Escultura y Pintura con diversas obras que se encuentran en la Catedral lagunera y que no son objeto de culto permanente. A partir de que se inaugure, este Centro está llamado a convertirse en un gran referente religioso, cultural e histórico de esta Ciudad Patrimonio de la Humanidad. En España hay actualmente muy importantes y afamados Portales, como el que desarrolla cada año la Asociación de Belenistas de Madrid, el Belén La Pava en Murcia, diversos Belenes que montan cada año Belenistas de Andalucía y Cataluña, etc. Pero quiero hacer especial mención del denominado como “Belén de Bancaja”. Construido bajo la dirección del artista José Luis Catalá. Este Belén de más de trescientos metros cuadrados, y con mil doscientas figuras de barro cocido confeccionadas de forma totalmente artesanal, es el más grande instalado en Europa. En él se muestran las escenas culminantes del periodo histórico que se narra, desde el momento de la Anunciación a María y el Nacimiento, hasta alcanzar la Huida a Egipto. Seis mil kg. de escayola, mil kg. de esparto, doscientos kg. de clavos, ciento setenta y cinco kg. de cola, trescientos kg. de pintura, veinticinco mil vatios de luz y sonido, trescientos focos para iluminación, seis kilómetros de cable eléctrico, tres camiones de corcho expandido y mas de diez mil horas de trabajo han sido necesarios para la realización técnica de este belén instalado en la madrileña zona de Azca. Y que de forma itinerante ha recorrido ya varias localidades españolas, entre éllas la de Las Palmas de Gran Canaria. Esta Navidad se expone en Valencia, donde fue inaugurado el pasado día 27 de noviembre. Teniendo yo conocimiento de que ahora mismo una ciudad tinerfeña, de la que me reservo el nombre para no dañar las gestiones, está realizando contactos para traerlo a nuestra Isla, lo que de conseguirlo sería un acontecimiento memorable. ________________________________ En Tenerife, hemos de destacar como pionero y auténtico hito en desarrollar un Belén espectacular, con la inclusión de figuras móviles, cursos de agua e iluminación especial con la recreación del día y la noche, o la aparición del Ángel de la Anunciación a los pastores: el Belén montado en la Clínica de San Juan de Dios por los Franciscanos, que durante los años 1950 y hasta finales del siglo XX fue el líder a la hora de reunir colas de visitantes para contemplarlo, desplazándose incluso personas desde otras islas para hacerlo. El mismo muestra importantes figuras en barro y pasta de madera, procedentes de artesanos de Murcia y de Olot, así como del madrileño José Luis Mayo. Este importantísimo Belén dejó de hacerse durante los años 2000 al 2003, para afortunadamente recuperarse a partir de la Navidad del año 2004, de la mano del Belenista jerezano Hermano Manuel Armenteros, en que se presentó al Concurso de belenes de Santa Cruz, recibiendo el primer premio en la modalidad de Belén Bíblico. A partir de finales de la década de 1990, aparecieron otros Belenes públicos importantes en Tenerife, como el patrocinado por el Ayuntamiento de Santa Cruz en el Parque Viera y Clavijo de la capital, siempre de la mano del Belenista José Fariña Bethencourt. El montado por el Cabildo Insular en su sede de la Plaza de España, casi siempre dedicado a recrear el paisaje y costumbrismo canario. El del Ayuntamiento de La Laguna, en el antiguo Colegio de los Hermanos de La Salle en la calle La Carrera, hoy desaparecido. Y últimamente a partir del año 2001 el de la entidad financiera Cajacanarias, en su edificio central en las cercanías de la Plaza del Príncipe en Santa Cruz, las dos últimas navidades con destacados trabajos dirigidos por el artista palmero Luis Morera. Todos éllos han enriquecido enormemente el panorama, a la hora de escoger una ruta de visitas de grandes Belenes públicos. Y grupos de vecinos de algunos lugares de la Isla no se han quedado atrás, y se han unido a la exhibición de importantes Belenes en Tenerife. Como el de los Vecinos del Barrio de San Matías de Taco en La Laguna, donde al aire libre y sobre una superficie de unos 1200 metros cuadrados, desde hace más de veinte años desarrollan un Belén costumbrista canario, donde se puede ver desde una luchada a una romería. Del mismo tipo posteriormente ha aparecido el que se hace en la Carretera General del Sur, a la altura del municipio de El Rosario, dirigido por el Belenista Domingo López. Y el que se realiza en Granadilla en la zona de Cruz de Tea, de la mano del Belenista Gabriel Casañas. Todos éstos, dado que están a la intemperie, realizados en piezas de mampostería de cemento, tierra y piedra, y con vegetación natural. Y con respecto a los Belenes que se hacen en los hogares tinerfeños, bastantes de los cuáles estoy visitando desde hace muchos años. Hago constar una serie de particularidades según las épocas vividas y los lugares de la Isla donde están situados. Como que desde la década de 1960 hasta ya avanzada la de 1970, el Belén era un rito familiar en muchísimas casas, y se montaba sobre todo con figuritas de barro procedentes de Murcia o Cataluña, adquiridas en las muy pocas tiendas que existían dedicadas a la venta de las mismas, y que había especialmente en Santa Cruz en la calle del Castillo, en La Orotava, en Icod de los Vinos y en La Laguna. La mayor parte de las construcciones utilizadas en estos Belenes se compraban ya hechas, y muchas de éllas representaban la arquitectura de las masías catalanas y las labriegas murcianas o andaluzas; en cuánto a los elementos de efectos eléctricos utilizados eran escasos. Pero a partir de la década de 1970, con la llegada de gentes y costumbres procedentes de otros lugares y el consecuente cambio en las formas de vida, que se extendieron rápidamente por la Isla, el Belenismo decayó bastante, y en muchos hogares se redujo a colocar el Nacimiento, en muchas ocasiones de plástico, en la base del nuevo adorno casero del Árbol de Navidad. Sin embargo, a partir de la mitad de la década de 1990, he apreciado un nuevo resurgir de los Portales en Tenerife, en el que indudablemente han tenido su importancia, las figuras de resina procedentes de Asia ya citadas anteriormente, que aunque de menor calidad que las artesanales, están al alcance por su precio de cualquier bolsillo, y han hecho que en muchas casas se esté montando un Belén bastante completo cada Navidad. También la subida del poder adquisitivo, ha permitido que algunas familias estén confeccionando Belenes que son auténticas obras de arte, con figuras de los mejores artesanos españoles actuales, y que las construcciones empleadas sean ya en muchos casos obra de los propios belenistas que montan el Belén, sobretodo utilizando el corcho blanco o porexpan tratado con escayola, que ha sido el último gran descubrimiento para la construcción de los mismos. Según las zonas de la Isla, destaco que mientras en los lugares donde la población es natural de Tenerife el Belenismo se mantiene, y como ya he dicho ha crecido bastante en los últimos años, especialmente en los asentamientos tradicionales de las partes altas y de medianías; sin embargo en los nuevos poblamientos, principalmente de personas procedentes del exterior y sobre todo en las zonas de costa, el Belén apenas se hace. Por el tipo de materiales empleados en la confección del Portal, mientras en la parte Sur de Tenerife he visto bastantes desarrollados sobre piedras y arenas volcánicas y pumita o tosca blanca, en el Norte de la Isla se emplea mucho más el musgo y el corcho naturales. En cuanto a la riqueza de las figuras y los accesorios empleados en la construcción de los Belenes, observo que desde Güimar hasta Icod de los Vinos la inversión económica hecha en los mismos es mayor, mientras que en las zonas restantes ésos elementos por lo general son más humildes. Aunque todos empleados con el mismo arte, fervor y cariño en su utilización. Tengo que hacer una especial mención, a los Concursos de Belenes organizados por diversos Ayuntamientos de la Isla, y a los que deberían de sumarse las Corporaciones que aún no los hacen. Cada año por lo general con un mayor número de belenes inscritos, y que evidentemente fomentan el que esta tradición se mantenga, se difunda y crezca. En cuanto a Cursos de Belenismo se celebran muy pocos en Tenerife, de hecho a pesar de las muchas indagaciones que he efectuado, para esta Navidad sólo me he enterado de la realización de tres de éllos en toda la Isla. Lo que me parece muy poco, teniendo en cuenta la gran afición que hemos visto que tenemos aquí por los Portales, aparte de que la impartición de estos citados cursos, seguro que ayudaría a que muchos de nuestros jóvenes empleasen parte de su tiempo libre, en una actividad ésta del arte del Belenismo, tan sana y creadora a su vez de valores en la convivencia. Afortunadamente, los últimos años parece que comienza a ser habitual también en nuestra isla, el encontrarnos con alguna Exposición dedicada a los Belenes, destaco las muestras realizadas con piezas de la ya citada Colección del Padre Julián de Armas en varias localidades de Tenerife, cronológicamente en: el año 1993 en las Salas Capitulares en La Laguna, el año 1994 en la misma Laguna, el año 1996 en el Ayuntamiento de Güímar, el año 1998 en La Orotava, el año 1999 en El Sauzal; y el año 2000 con motivo del Gran Jubileo conmemorativo del Nacimiento de Cristo, en la Catedral de la Diócesis Nivariense, de nuevo en la ciudad de Aguere. También las Muestras que yo mismo he hecho en mi propia casa en pasadas Navidades. Y otras más pequeñas en La Laguna y Tegueste con parte de la Colección del Belenista lagunero Carmelo Arbelo o de otras Belenistas de nuestra Isla. Y cómo no, referirme a la Informática, que todo lo invade y que en tan poco tiempo ha revolucionado nuestras vidas, y también el mundo del Belenismo. En Internet podemos acceder a diversas páginas WEB, donde se enseñan técnicas y trucos para hacer el Portal, así como para ver el catálogo de artículos y comprar en las mejores tiendas y talleres de artesanos belenistas. También se nos muestran miles de fotografías de Belenes de todo el mundo, de los que podemos tomar ejemplos e ideas para realizar los nuestros. Asimismo tenemos a nuestra disposición diversas Páginas de Asociaciones Belenistas, entre las que destaco la del Belén Montealto de Jerez de la Frontera en Cádiz, magnífica y permanentemente puesta al día. Hago también especial mención al Foro virtual de Iñigo Mena, lugar en la Red que ningún Belenista debería de desconocer, ya que ése concurrido Foro es una auténtica escuela participativa abierta, para los amantes del Belenismo en todo el mundo. Les invito a que visiten mi propia Página WEB, dedicada especialmente a la Navidad y el Belenismo en nuestra isla de Tenerife, que por el número de fotografías que contiene que ya sobrepasa las tres mil, es ahora mismo una de las mayores que hay en la Red dedicada a esta temática, con imágenes de más de 250 Belenes tinerfeños. Y donde también pueden ver catalogada mi ya citada Colección de Nacimientos del Mundo. La dirección de la misma, es http://www.andresbelenista-tenerife.com. Además, desde élla podrás enlazar con todas las otra WEB que te he citado anteriormente y con otras muchas también muy interesantes. ________________________________ La catalogación moderna de los Portales, los estructura y clasifica de la siguiente forma: Según la manera y estilo de representarlos en cuatro categorías: Los Bíblicos, que recrean el paisaje, los personajes, los enseres y las costumbres que había en Palestina en el momento del Nacimiento del Salvador, que suelen ser cerrados y estar dotados de perspectiva, desarrollando con automatismos eléctricos el ambiente del día/atardecer/noche/amanecer. Los Populares, que son los realizados sin ajustarse a la historia y sin trabajar la perspectiva, donde alternan los materiales tradicionales como el corcho, el serrín, el papel de plata, las figuras de oficios desconocidos en Palestina como la castañera, los árboles de plástico y la mezcla de figuritas de diversos tamaños sin ningún canon de armonía. Los Regionales que reproducen el paisaje, los personajes, las vestimentas, los utensilios y las costumbres del lugar dónde se hacen. Los Modernos, así se denominan los construidos con materiales de diversa procedencia, como las conchas, el fieltro, botellas, etc., montando unas figuritas graciosas y artísticas sobre una base original. Por su factura los Belenes pueden ser de dos clases. Abiertos, que son los visibles al menos por tres de sus caras o lados, situados más bajos que el punto de vista del espectador, sin estar rematados por celaje alguno, ni techo ni armazón que lo cierre, sino, en todo caso, por un telón liso de fondo. Y Cerrados los dotados de un cerramiento exterior (cajón, estructura metálica o de madera, cortinajes, etc.), que encierran el belén dejando como única vista un frente, a través de una embocadura, donde vemos todo como un paisaje cerrado provisto de perspectiva, como en un teatro, y cuyo realismo supera con mucho a los belenes abiertos. Por su tamaño se clasifican en tres modalidades. Nacimientos Grandes, a aquéllos que Bíblicos o no superan el metro y medio de frente, ocupando una habitación, gran parte de un salón o todo el rincón de una iglesia. Monumentales los que generalmente construidos en el exterior, aprovechando incluso rincones naturales de un terreno ocupan una superficie grande y suelen ser obra de varios artistas. Dioramas, que son reproducciones a escala reducida de escenas de los Nacimientos Bíblicos, enmarcados en un cajón cúbico, construidos con sujeción a unas normas o cánones, con una sola embocadura y un montaje sencillo pero muy efectista de luz y color. Por los personajes empleados tenemos dos clases de Belenes. Los Vivientes, en que personas reales desarrollan las diferentes escenas del Belén, incluso con la participación o no de animales vivos y vegetación natural. Y los Tradicionales, en que son figuras talladas en diferentes materiales las empleadas en todas las escenas. ________________________________ Mi reflexión final después de todo lo expuesto, es de esperanza e ilusión por el futuro del Belenismo en el mundo, a pesar de los tiempos tan faltos de espiritualidad que nos ha tocado vivir, donde parece que el único valor que mueve y justifica casi todo es el del dinero y con él el del poder. En Tenerife también veo su futuro con optimismo, ya que después de vivir con pena y preocupación, la gran caída que aprecié en esta costumbre navideña tan nuestra de hacer el Portal, en el periodo que va de 1980 a 1995; posteriormente en la última década he sido testigo de su resurgir, comprobando como mucha gente joven se ha iniciado en el arte del Belén, transmitiéndolo además cada año a nuevos aficionados. Por éllo, y además por comprobar que hay grupos organizados, como el del COLECTIVO AMIGOS DE LOS REYES MAGOS de esta ciudad, que están trabajando con éxito por el mantenimiento de nuestra cultura y nuestras tradiciones; e Instituciones como este Ayuntamiento, que acogen Actos como el presente. Por lo cual les felicito a ambos. ________________________________ Y nada más, que agradecerles a todos su atención, esperando que este Pregón inaugural de la Navidad 2006, de este entrañable municipio del Puerto de la Cruz, haya sido de su interés y les haya gustado. Y pedirles que participen en los diferentes actos, que la Navidad nos ofrece en nuestra isla de Tenerife, entre éllos el poder visitar muchos y maravillosos Portales, desde el más pequeñito y humilde realizado en el hogar de cualquiera de nuestras familias o vecinos, a los monumentales que se nos ofrecen públicamente. Les aseguro que todos éllos están hechos con un gran cariño, y el verlos constituye un alimento de paz y regocijo para la vista y el espíritu. Buenas noches, feliz día de la Inmaculada y muy felices Fiestas navideñas. ________________________________ BIBLIOGRAFÍA Y OTROS FONDOS CONSULTADOS: “Cómo hacer Belenes”. Editorial Susaeta - “Recreando la Palestina de hace 2000 Años”. José Vicente Cifre - “El Belén Tradicional”. Miguel Álvarez Velasco - Web del Museo de Historia de Tenerife - Santuario Bethlemita del Hermano Pedro en Vilaflor de Tenerife - Web Belenes Paso a Paso - Web Biblioteca Electrónica Cristiana - Web La Alcaiceria - Web Miguel Ángel Mavaldayo - Web Asociación Belenistas de Jerez - Web de la Universidad de Navarra - Web de los Belenistas de Córdoba - Web del Principado de Asturias - Asesor en idiomas extranjeros: Fernando Pardo de Santayana y Coloma 
La Placa conmemorativa que al final de este Acto, me entregaron los miembros del COLECTIVO DE AMIGOS DE LOS REYES MAGOS del Puerto de la Cruz. Mis gracias y mi reconocimientro para éllos, por la magnífica labor que desempeñan en defensa de nuestras Tradiciones navideñas cristianas. 

El Programa que se editó para el Acto 
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