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Un Discurso Maestro PDF Imprimir E-Mail
escrito por Web   
domingo, 30 de junio de 2013

En esta Sección te mostramos el texto guía, de uno de los discursos/conferencia que ha pronunciado el destacado Belenista y Coleccionista de Belenes, Fernando Pardo de Santayana y Coloma, que ves en la fotografía y al que le tenemos dedicado un apartado propio dentro de la Web

Fue en la Asociación de Belenistas de Madrid de la que forma parte, el día 11 de junio de 2013, y para el  que utilizó además para documentarlo, la proyección sobre pantalla de diversas imágenes referidas a varias de las obras que componen su magnífica Colección y también a algunas de las de la nuestra

Queremos agradecerle el que nos haya incluído en el mismo no sólo con las citadas fotografías proyectadas, sino también con los comentarios que aporta y que puedes leer en el texto, donde los hemos destacado en color amarillo

El discurso, bajo el título de "Belenes del Mundo", formó parte de una Exposición de sus Belenes que ofreció la citada Asociación a sus socios, con 40 obras que abarcaron a los cinco continentes. Lo calificamos de maestro, por la gran riqueza que contiene y por lo mucho que nos enseña y porque aborda toda una vida dedicada en parte al arte del Belén en todas sus facetas

Asimismo, si estás en la tesitura de ser tú el el que vayas a dar un discurso sobre Belenismo, en él tienes un modelo ideal para preparar el tuyo

Le agradecemos también a Fernando el que nos haya cedido este documento y nos permita hacerlo público para disfrute de toda/os los Belenistas, y que firmado de su puño y letra vamos a incluir como obra destacada de nuestra Colección 

Al pie tienes la imagen de uno los Portales de su Colección y que procede de Kirguistán

BELENES DEL MUNDO

Ante todo permitidme que me presente: me llamo Fernando Pardo de Santayana y Coloma, soy el socio número 2986 y el mes próximo cumpliré 83 años. Nací en Valladolid, donde cursé mis primeros estudios que proseguí en Madrid y Lisboa. En 1948 ingresé en la Academia General Militar en el Arma de Artillería. Obviamente estoy retirado; desde hace casi 20 años. A lo largo de mi vida he ocupado diversos destinos en varios lugares de España y del Extranjero (unos 10 años) lo que me ha permitido conocer varios idiomas, que es una de mis aficiones, junto con el coleccionismo de belenes. En el pasado coleccioné también cañones de madera y metal, de esos que vienen en kits, que en algún caso sólo requerían pegar las piezas, mientras que en otros casos exigían cierto trabajo de la madera y el metal. Como en casa se llenaban de polvo, acabé donándolos al Museo Militar del Castillo de Almeyda en Santa Cruz de Tenerife, donde se hallan expuestos. Felizmente casado con Elena Vidal-Abarca, soy padre de cuatro hijas y abuelo de 14 nietos. Tengo un biznieto

Deseo agradecer vuestra acogida al darme ocasión de hablaros sobre mi afición de coleccionista, y para ilustrarlo he traído una muestra de mi colección. He seleccionado belenes de distintos materiales, pero no he traído ninguno de barro, por su fragilidad, Para poder incluir un mayor número, en más de un caso he traído sólo el misterio, aunque tenga más figuras. Deseo significar que mi colección es reducida en número – frente a otras en que los ejemplares se cuentan por miles – y en calidad – no tengo obras de arte, como sucede en algunos coleccionistas. Su valor está en la cantidad de países representados, 165, lo que le da un valor especial y casi único, dando así testimonio de la difusión de la Fe de Cristo en todo el mundo, gracias a la labor impagable de misioneros y misioneras

El amigo José María Cuscó me ha dicho dispongo de una hora o algo más. Pretendo no llegar a la hora, aunque tendré que refrenarme para no alargarme más de ese tiempo. Y vamos allá

*

El nacimiento, el belén, siempre ejerció en mí una atracción especial y  un enorme poder evocador. Siguiendo una tradición familiar, que yo he continuado, las primeras Navidades después de casarme, mis padres me regalaron las figuras de la Sagrada Familia que presiden mi nacimiento, muy sencillo, de barro y de unas 50 figuras de estilo bíblico, al que le acompañan hoy, desde sus vitrinas, numerosos belenes de todo el mundo   

 Durante muchos años mi afición belenística se redujo a montar el nacimiento al llegar la Navidad, a acudir a los mercadillos navideños, (primero con mis 4 hijas, más tarde con mis 14 nietos), y a visitar de cuando en cuando alguna exposición   

Pero hace veinte años todo cambió. Yo vivía entonces fuera de España y viajaba con frecuencia a diversos países. En uno de esos viajes, estando en San Diego, en California, mi mujer – Elena- pasó a la ciudad fronteriza de Tijuana, en Méjico y allí compró un pequeño nacimiento mejicano. Aquello me dio la idea de ir reuniendo belenes de los distintos países que iba visitando. Esa era toda mi aspiración de coleccionista

Algún tiempo después, al regresar definitivamente a España, ya en la reserva, compre algunos belenes de países hispanoamericanos en las tiendas aledañas de la Plaza Mayor, en un principio sin grandes aspiraciones. Pero me fui entusiasmando. Y empecé a movilizarme, o más bien a movilizar a familiares y amigos que vivían en el extranjero, a amigos de amigos que trabajaban en alguna ONG, y a militares participantes en misiones de las Naciones Unidas, la OTAN, u otros organismos internacionales, entre ellos mis ocho sobrinos carnales militares

Muy pronto, por añadidura, descubrí las inmensas posibilidades de Internet, que me permitió ponerme en contacto con tiendas de belenes de los lugares más inesperados y, dando un paso más, pasé a adquirir algunos nacimientos a través de la red de subastas eBay de ámbito mundial, en la que se pueden encontrar miles de ejemplares. Con todo ello, lo que inicié con el pequeño belén mejicano, se ha ido convirtiendo, con el paso del tiempo, en una colección de unos 400 belenes de 165 países de las cinco partes del mundo

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Permitidme que antes de referirme a mi colección, comience con una leve referencia histórica acerca de cómo surgió y cómo ha evolucionado la tradición del belén a lo largo de los siglos

Como es sabido, las referencias evangélicas del nacimiento de Jesús son muy escuetas. Tan sólo San Lucas y San Mateo se refieren a él[1], mencionando  únicamente la ciudad de Belén, el pesebre[2], los pastores, los ángeles. los magos, la estrella, Herodes. Pero diversos escritos posteriores – entre ellos los evangelios apócrifos - añadieron nuevos elementos a la escena de la Natividad, que se convirtieron en tradición. Por ejemplo, el pesebre como “cueva”[3], el adjudicar a los magos el título de “Reyes” y la presencia de la mula y el buey [4](curiosamente dos animales híbridos y estériles, y por ello quizás los más humildes de la creación)

El pasado año 2012 se armó un enorme revuelo cuando el Papa Benedicto XVI en su libro “La infancia de Jesús”[5] escribe que “en el Evangelio no se habla de animales”, lo cual no deja de ser sino la constatación de una evidencia. Y ahí se quedan algunos comentaristas, silenciando que SS. señala a continuación que “el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen,” y acudiendo a la profecía de Isaías en la que se menciona específicamente el asno y el buey, acaba con una afirmación que no puede ser más contundente: “La iconografía cristiana ha captado muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno.” Esto, o no se han molestado en leerlo, o lo han silenciado deliberadamente “los escandalizados"

Lo que no deja de ser sorprendente que en el citado opúsculo Benedicto XVI sugiera que los Reyes Magos posiblemente no venían de Oriente, como se ha creído tradicionalmente, sino de Tartesos, una zona que los historiadores ubican entre Huelva, Cádiz y Sevilla (Andalucía, España)[6].  A lo largo de los siglos han sido varias las teorías de su lugar de procedencia – Arabia, Persia, Babilonia, Mesopotamia – llegando a afirmar en algún caso que eran parientes entre sí o que llegaron acompañados de una legión de soldados. Como lo fue su número, que osciló en determinados momentos entre dos y doce, para quedar definitivamente fijado en tres por un decreto papal del Papa León III (oro, incienso, mirra)[7]. La referencia más reciente son las visiones de la Beata Ana Catalina Emerick (1774-1824), que describe con gran minuciosidad la adoración de los Magos a los que llama; Ménsor, el más joven, que iba delante; luego venía Saír, el cetrino, y por fin Teóceno, el blanco, que era también el de más edad..  Y es impresionante que con más de 100 años de antelación, profetizó la persecución religiosa en España y la guerra civil, llegando a decir “ví el país ocupado por “soldados rojos"[8] 

La adoración de los reyes es un tema recurrente que aparece ya en las primeras representaciones de la Natividad, en frescos y mosaicos desde la época de las catacumbas[9]

 Pero la devoción por la Natividad y la tradición del nacimiento, tal como hoy la conocemos nace con San Francisco de Asís cuando, en la Nochebuena de 1223, convocó en una cueva a todos los habitantes del pequeño pueblo de Greccio, a mitad de camino entre Asís y Roma y reprodujo allí, con los lugareños, la escena del nacimiento de Jesús[10]. Ese fue el punto de partida de un fenómeno extraordinario de difusión del culto a la Natividad que los frailes franciscanos y las monjas clarisas llevaron a toda Europa[11]. Más tarde lo harían dominicos y jesuitas por todo el mundo

Y aquí un inciso. San Francisco se llamaba realmente Juan, Giovanni -Giovanni di Bernardone-. Hijo de madre francesa de Tarascón, su padre era un rico comerciante de paños de la burguesía de Asís, que viajaba con frecuencia a las ferias de Francia, a las que les acompañaba su hijo y a quien le gustaba mucho todo lo de aquel país, por lo que su padre le puso el apodo cariñoso de “Francesco”, es decir “el francesito”, “el francés” 

Siguiendo el ejemplo de San Francisco, en un primer momento el belén fue una representación “viviente”, que tenía lugar en las iglesias y conventos el día de Nochebuena. Muy pronto dicha representación se convirtió en fuente de inspiración de numerosos artistas y artesanos, que esculpieron o tallaron en piedra o en madera, en grandes tamaños, la escena de la Natividad, convirtiéndose al mismo tiempo en objeto de culto. Obras de arte importantes, pero que no pueden ser considerados belenes. Hasta que en un momento dado las figuras empezaron a ser talladas individualmente, dotándolas de autonomía, liberándolas de la rigidez estática que tenían hasta entonces. Se atribuye a Arnolfo di Lapo, más conocido como Arnolfo di Cambio, la autoría del primer belén de este tipo a finales del siglo XIII, en el monumento a Bonifacio VIII. Con ello comienzan de hecho los belenes tal y como hoy los conocemos[12] 

Palma de Mallorca presume de contar con el nacimiento de este tipo más antiguo de España. El 4 de enero de 2013 el periódico El Mundo publicó un artículo acerca de un belén de la Iglesia de La Sang de Palma de Mallorca, que puede ser el más antiguo de España. Cuenta que el capitán Doménico Gangome se encontraba a bordo de su barco en 1536, perdido en el mar por una fuerte tormenta, y prometió donar uno de los siete belenes que llevaba a bordo a quien le orientara para llegar a tierra. Y de pronto vió una luz procedente del Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles. Y allí fue a parar el belén, que expertos han datado en 1480 señalando que su autoría podría ser la de Pietro y Giovanni Allamanno, dado que las figuras se parecen mucho al de San Giovani di Carbonara 

Más adelante se produciría otro hecho decisivo: las figuras se hacen más pequeñas, con lo cual pasan de las iglesias y conventos a los palacios y hogares, sin la necesidad, al mismo tiempo, de tener que estar permanentemente expuestas[13]

En España la tradición de los belenes familiares parece remontarse a la época de Felipe III “el Piadoso” (siglo XVII), siendo uno de los más antiguos de los que tenemos constancia fidedigna el que Lope de Vega legó en su testamento a su hija Antonia Clara[14].     Es curiosa su predilección por ella, dado que se fugó – otra versión es que fue raptada – con un joven caballero de la Orden de Santiago que se apellidaba, curiosamente, Tenorio

Pero la popularización de los nacimientos no se produciría hasta el XVIII, en que se confirma el impulso iniciado el siglo anterior en Nápoles, con los nacimientos napolitanos, cuyas características todos conocemos, de poco rigor histórico, pero de una gran belleza[15]. No tan conocido es el hecho de que un belén “completo” debe incluir doce oficios que se relacionan con la época del año en que tienen lugar, de esta manera se establecen los meses. Así que enero está representado por le carnicero, febrero por el quesero, marzo por el pollero, abril por el vendedor de huevos, y así sucesivamente hasta noviembre por la castañera, y diciembre por el pescadero[16] 

En España tenemos algunos ejemplares muy valiosos, entre los que destacan el llamado Belén del Príncipe, el del Museo Nacional de Escultura de Valladolid[17] y el de la Fundación Bartolomé March Servera[18]. El más importante en razón de su origen es el llamado “Belén del  Príncipe” del Palacio Real, traído de Nápoles por Carlos III[19], que reinó allí algunos años como Carlos VII, antes de venir a España para suceder a su hermanastro Fernando VI. Fue él quien popularizó la tradición del belén en nuestro país. Se llama “Belén del Príncipe” porque el Rey lo adquirió para su hijo, el futuro Carlos IV. Se dice que constaba de unas 6 o 7.000 figuras, de las que hoy quedan apenas 150[20]. Al parecer, quien era realmente aficionada era la reina María Amalia de Sajonia, que se casó con él muy joven, con apenas 14 años, y tuvo 13 hijos. Fue un matrimonio profundamente enamorado. La reina murió joven, con 34 años, apenas llegada a España. Fumadora impenitente, cuando falleció no tenía la pobre un solo diente. El rey nunca volvió a casarse[21] 

En cuanto al nacimiento del Museo Nacional de Escultura religiosa de Valladolid, cabe señalar que fue adquirido a los hermanos Carmelo y Emilio García de Castro, excepcionales coleccionistas, en 1993 por 200 millones de pesetas. Curiosamente éstos parecieron sufrir cierto “síndrome de abstinencia”, y volvieron a coleccionar otro espléndido belén napolitano, que expusieron en el Ayuntamiento de Madrid en las navidades de 2012, y posteriormente subastaron. El precio de salida era de hasta 2 millones y medio de euros

Por lo que se refiere al Belén napolitano de la Fundación Bartolomé March Servera cabe señalar que – al igual que en el “Belén del Príncipe" – aparece la figura de una mujer como impulsora de la colección: doña Leonor Servera, madre de Bartolomé

A partir de ese momento la tradición del belén se popularizó y extendió por todo el mundo hasta nuestros días y no sólo en el mundo católico, sino también en muchas confesiones protestantes, algunas extraordinariamente activas, entre las que destacan los mormones, que promueven numerosas exposiciones de belenes navideños y algunas tiendas en Internet, en las que comercializan los que les envían sus misioneros repartidos por todo el mundo

Hoy podemos afirmar que el belenismo goza de buena salud, a la que contribuyó  de forma importante SS. Juan Pablo II, después de haber superado algunas etapas de crisis y dificultades

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Y entremos ya en el tema objeto de mi charla: mi colección de nacimientos. El tamaño de las figuras varía desde miniaturas hasta alguna de más de 30 centímetros. El promedio es de unos 12 a 15 cm. De muchos países tengo un sólo ejemplar, mientras que de otros tengo varios  Algún belén se reduce a la Sagrada Familia. En otros casos, además del portal aparecen la mula y el buey, los Reyes Magos, pastores, diversos animales. Todo depende de lo que encuentre…. y de lo que cueste.  Los hay de todos los materiales imaginables;  barro, loza, porcelana, piedra, cristal, marfil, diversas clases de madera: ébano, tilo, cedro, olivo, palosanto, palo de rosa, espino; los hay también de metal, paja, maíz, lana, arpillera, fieltro, tela, papel, miga de pan, corteza vegetal y un sinfín de materiales más 

En algún caso tengo iconos (12), señaladamente de países del Este de Europa, en los que es curioso que cuando se trata de ejemplares ortodoxos, aparece la Virgen (tumbada[i]o de rodillas) con el Niño, rodeada de ángeles, la mula y el buey, pastores, y los Reyes Magos en lontananza, pero San José está aparte, en la esquina inferior izquierda frente a un personaje siniestro que representa al demonio tentándole para que dude de la virginidad de María. En la esquina inferior derecha aparecen dos comadronas – Salomé y Zolemí [ii]-  lavando los pañales del Niño. Una de las comadronas de nombre Salomé aparece en un par de evangelios apócrifos y en uno de ellos se dice que dudó de la virginidad de María y al tocarla se le secó la mano. Un ángel le diría que lavase los pañales del Niño y al momento su mano recobró el movimiento. Cabe recordar que en la iglesia ortodoxa están prohibidas las representaciones en tres dimensiones: sólo se admiten pinturas o iconos en un solo plano

Mi colección, como dije anteriormente, consta actualmente de unos 400 nacimientos de 165 países. Con frecuencia me preguntan que cuántos países me faltan. Pues dado que son 194 los países soberanos reconocidos por la ONU, me faltan 29[iii]. De todos ellos sé, a través de diversos coleccionistas, que existen en otros 10 países, que me afano constantemente en encontrar 

 Provisionalmente, como sustitutivo, tengo una pequeña colección de sellos, en los que aparece la escena de la Natividad. En un momento dado fui coleccionando una serie por país hasta un total de 30 que me faltaban. A lo largo del tiempo he ido consiguiendo 20 de esos países, pero aún me faltan 10 de los que sólo tengo sellos, no belenes. Y es curioso que existan en algunos países musulmanes (como Omán, Yemen), así como en una serie de “micro países” de Oceanía que casi nos tienen que jurar que existen de verdad, como Vanuatu, Tuvalu, Nauru, Kiribati, etc.  Sólo hay, por tanto 19 países no representados de una u otra forma 

Una pregunta obligada es cuál es, o cuáles son,  los nacimientos que me gustan más. Siento especial predilección por el pequeño nacimiento mejicano que dio origen a mi colección. Pero cada uno tiene un atractivo especial: el arte de los europeos, el exotismo de los asiáticos, el primitivismo de los africanos, el colorido e ingenuidad de los hispanoamericanos. Todos tienen su encanto. Y cada uno además, su pequeña historia. Llevo una ficha de cada belén, en la que consta cómo lo conseguí y sus características principales   

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 Veamos a continuación algunos ejemplos de cómo interpretan el belén en algunos países, incidiendo más en curiosidades, anécdotas y tradiciones que en la fría descripción de los belenes 

Es España, uno de los países importantes a nivel mundial, tanto por la cantidad como por la calidad de su producción belenista, preferentemente en barro. Por ser sobradamente conocida por los aquí presentes, me limito a dejar constancia de este hecho 

 Italia es el paraíso de los belenes, en su mayoría de tipo bíblico. En la exposición figura uno comprado en Asís. Como es lógico también tengo uno de Nápoles, del taller de Matteo Préncipe, que fue quien hizo la última restauración del Belén del Príncipe. Nápoles continúa siendo el epicentro del belenismo italiano, con el barrio de San Gregorio Armeno – el vico de San Gregorio-, en el que los artesanos se suceden uno tras otro. Por cierto que es curioso recordar que en la tradición napolitana los Reyes Magos son: Melchor el joven, Gaspar el negro, y Baltasar el viejo, al igual que en la visión de Ana Katerina Emerick. Todas las regiones italianas cuentan con su museo de belenes, y al igual que sucede en España hay varias escuelas, entre las que destacan las de Sicilia, con trabajos en coral y ámbar, Génova, en su día con alabastro y hoy con cerámica, Lecce en la Apulia con papel maché, y Alto Adigio, con excelentes tallas de madera en un proceso manual, con fimas como Anri, Lepi, etc, No faltan tampoco los belenes de cristal de Murano 

En Alemania , donde abundan los mercadillos navideños, hay gran tradición, señaladamente en Baviera, país del que tengo, por ejemplo, uno en madera de tilo, de tipo bíblico, comprado en Oberammergau, famoso mundialmente por sus belenes (y por la representación de la Pasión), un pueblo en pleno corazón de los Alpes, al Sur de Munich, con una tienda tras otra en las que se venden espléndidos nacimientos, y la práctica totalidad de sus fachadas pintadas con escenas religiosas- conocidas como “malerei”- ; en invierno cubierto de nieve, y al llegar la primavera, con sus espectaculares balconadas abarrotadas de flores. He estado allí varias veces de lunes a viernes, por razones profesionales. Son también típicos de aquel país los belenes en forma de pirámide de varios pisos, característicos de la zona de Erzgebirge –los Montes Metálicos - rematados por unas aspas que giran al encender las velas colocadas en su base, que llegan a superar el metro de altura 

Una versión distinta es la que ofrecen nuestros vecinos Francia y Portugal. En Francia, arquetipo del laicismo, existe una gran afición a los belenes, habiendo superado las duras épocas de la Ilustración y la Revolución Francesa, en la que estuvieron prohibidos. Los más representativos son  lo de la Provenza, que incluyen centenares de figuritas de arcilla pintada llamados “santons”, vestidos con trajes regionales de la época de Luis Felipe de Orléans, que representan todos los oficios y profesiones tradicionales de la zona. Hay una serie de personajes obligados: el alcalde, el leñador, el molinero, el pregonero, el maestro, los jugadores de petanca, el borrachín, la hilandera, la lechera, la pescadera, etc. Acompañando al belén venden un folleto con una descripción de todos esos personajes obligados., Lo tradicional es poner el nacimiento el 4 de diciembre, fiesta de Santa Bárbara y plantar un poco de trigo – el “blé de Sainte Barbe” -. Si el 24 el trigo ha germinado, quiere decir que habrá una abundante cosecha. Recientemente proliferan las congregaciones religiosas dedicadas a la fabricación de belenes, entre las que destacan los de las Hermanas de la Comunidad de Belén, en piedra dolomita 

En Portugal, que cuenta con numerosos “barristas”, el nacimiento más típico es el de Estremoz, con los personajes vistiendo el traje regional (anchos sombreros y amplios chalecos), con la peculiaridad en el que yo tengo de que todas las figuras – menos el Niño Jesús-  tienen dobles cejas, como expresión de asombro. Junto a la cuna, en vez de la mula y el buey, un gallo, de presencia obligada en la artesanía portuguesa. Y son característicos y peculiares los de corcho, ya que, como es sabido, Portugal es el primer productor del mundo de esta materia                                                                

          Podría seguir refiriéndome a todos y cada uno de los países europeos con detalle, pero no es posible. Baste citar las figuras en forma de trolls de Islandia, los ingenuos belenes de Holanda o Dinamarca, los excelentes nacimientos de hoja de panocha de maíz de Chequia y Eslovaquia, países famosos por sus belenes de papel, o los de cristal de Suecia 

 Polonia destaca por sus tallas que recuerdan las figuras románicas – con grandes ojos y cuerpos achaparrados- y sobre todo por los famosos nacimientos de Cracovia, de donde fue obispo SS. Juan Pablo II,  por cierto, gran impulsor de los nacimientos. Todos los años el primer jueves de diciembre, hay un concurso de belenes – denominados “szopka”[iv]-  en su Plaza Mayor (Rynek Glowny) con la reproducción, en una madera muy liviana y papel de plata de colores, de los diversos templos de la ciudad con las figuras del belén en el pórtico de entrada. Hay verdaderas obras de arte, incluso de casi 2 metros de altura. Luego se organiza una procesión por las calles de la ciudad. Yo tengo tres muy sencillos 

Pueden ver uno en la exposición, al igual que otro de Rusia, donde coexisten con los iconos, sin que falten tampoco las inevitables matroskas. El que he traído hoy lo conseguí a través de un pariente de parientes que fue Embajador en Moscú 

 He mencionado antes mi pequeña colección de iconos. Los más famosos proceden lógicamente de Grecia, sobre todo los del Tesoro del Monte Athos 

Tuve ocasión de visitar en 1993 la República Teocrática del Monte Athos (Estado Monástico Autónomo de la Montaña Sagrada), Agion Oros , situada en la península de Calcídica, en Macedonia, en la que existen 20 monasterios[v] y 12 skites o pequeñas comunidades, además de numerosas ermitas. Es sobradamente conocido que en el Monte Athos está vedado el acceso a las mujeres. Se dice, no sin razón, que lo único femenino que allí vive, son las gallinas. Me regalaron un precioso y valioso icono de plata con la imagen de la Virgen del Monasterio de Koutloumoussiou. Es el sexto monasterio de la jerarquía de los monasterios de la Montaña Sagrada y está situado en la capital, Karyes.. La verdad es que me quedé con muchas ganas de haberle dicho al Megaloskemo – Abad- que nos atendió, que me lo hubiera cambiado por la reproducción del icono de Teófanes el Cretense, con la escena de la natividad 

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Pasemos ahora a Asia, de donde proceden quizás los nacimientos más exóticos e inesperados 

Mencionaré en primer lugar los inconfundibles belenes de Tierra Santa – Israel y Palestina- así como de Jordania, con las figuras de madera de olivo recortada, dentro del portal rematado por la estrella. Será raro el peregrino que no haya comprado uno como recuerdo. También se encuentran tallas con las figuras sueltas, de buena calidad, que coexisten  con bonitos belenes tallados en madreperla. Es curioso señalar que los belenes de madera de olivo pueden encontrarse también en los Emiratos Árabes. De allí procede uno que me envió desde Dubai el hermano de uno de mis yernos, que reside en dicho país 

He traído un bonito belén de loza de Turquía, comprado por internet, porque no pude encontrar ninguno en su día en el Gran Bazar, y  uno de Georgia, país difícil que logré por medio de uno de mis sobrinos que estuvo un año en Tiflis con  la OCDE. Pero vayamos al Norte. En los países de la ruta de la Seda – Uzbekistán, Kazajstán, Kirguistán – venden nacimientos hechos de lana de yak, como pueden ver en la exposición. Pero de Kirguistán tengo además uno de madera muy leve, con vivos colores, que me trajo de Bishkek un amigo mío, en condiciones realmente curiosas. Mi amigo – médico pediatra que vive en Valencia – tiene una fábrica de conservas vegetales, y descubrió que Kirguistán es un gran productor de alcaparras, que hasta entonces venía comprando en Turquía. Y allí se fue, y montó una empresa, en la que según me dice trabajan mas de 1.000 personas en la época de la recolección. Me enseñó algunas fotos de campos extensísimos y cantidades ingentes de bidones grandes – como los de petróleo- de los que se perdía la vista, llenos de alcaparras 

Un país en el que nunca imaginé hubiera nacimientos es Mongolia, que logré a través de un coleccionista y vendedor mormón. Pueden verlo también en la exposición, con sus trajes típicos y sombreros en punta rodeados de piel de marmota. El portal está representado por una yurta (tienda de campaña circular) y a través de su angosta puerta puede verse un retrato de Gengis Khan y una estatua de Buda, en una clara manifestación de sincretismo. Tanto la yurta como los camellos y la oveja que completan el belén están hechos también de lana de yak 

         En Navidades las tiendas de todo a cien están “invadidas” de belenes “made in China”, de resina, en muchos muy casos toscos, si bien hay algunos ejemplares realmente artísticos, copiados de modelos italianos y españoles. He traído un curioso tríptico de madera        

Tengo un par de belenes de Japón. El más significativo es sin duda  el comprado directamente en una tienda japonesa por internet, producido por la famosa tienda de muñecos Kokeshi, con los personajes vistiendo kimonos y la ancha faja tradicional-el obi 

Corea del Sur está representada por un belén muy completo, en peltre, de figuras de tipo “bíblico”, enviado desde Seúl por un compañero allí destinado. Y de peltre es también un bonito belén de Malasia, de excelente calidad 

Vayamos ahora al sur del continente. Y no faltan en mi colección Irán e Irak representados por sendos iconos, mientras que Pakistán lo está por una talla en ónice 

Afganistán constituye un caso excepcional, y tiene cierta “trampa”,  ya que no es obra de artesanos afganos (aunque sí lo es un calendario de Adviento, de fieltro, elaborado por mujeres afganas), sí bien fue hecho allí por los soldados españoles destacados las Navidades de 2007 en la base de Herat, bajo la dirección de una sobrina mía, capitán de Artillería, piloto de helicópteros y madre de cuatro hijos, muy artista, que montó un nacimiento artesanal utilizando pequeños botellines que rellenó de arena y vistió con telas de colores, poniendo en cada personaje una foto de la cara de los diversos componentes de la misión. Para que todos estuvieran representados hubo que multiplicar el número de soldados de Herodes y el de las ovejas del rebaño que acompañaba al pastor. No faltaron voluntarios para hacer de oveja, de mula o de buey. Lo difícil fue encontrar quien se prestara a hacer de Rey Herodes 

Es fácil encontrar belenes  de materiales muy diversos en las tiendas de Comercio Justo procedentes de la India, Tengo tres o cuatro y entre ellos uno de tela con el Portal y la Virgen con el sari y el bindi o punto rojo en la frente para denotar su condición de casada, mientras San José, con turbante, y bigote, viste la kurta. o camisa larga que llega hasta debajo de las rodillas. Les acompañan en el portal un elefante y una cabra 

         No es difícil encontrar belenes del Sudeste asiático, representados en la exposición por Vietnam e Indonesia. Y en Filipinas pervive todavía la presencia española a través de sus belenes y de las celebraciones navideñas 

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         África presenta una gran variedad. En el norte predomina el barro, y en el África subsahariana la madera. Tengo bonitos belenes de barro de  Marruecos, Argelia, Túnez, República Centroafricana y de los cristianos coptos de Egipto[vi], en todos los casos ataviados con turbantes y chilabas 

Viajando hacia el Sur son curiosos los belenes en piedra de los nómadas del desierto del Sahara (los tuareg). Tengo dos prácticamente iguales traídos de Mauritania, y Níger. También los hay en Libia y Mali. El de Mauritania se lo encargué a un amigo mío destinado allí en la Embajada. Acudió a un misionero, que le indicó la tienda donde podría encontrarlo. Le preguntó al comerciante, que se hizo de nuevas y le dijo que no sabía lo que era un nacimiento. Pero al insistir mi amigo, explicándole que le mandaba el Padre “Fulanito”, el mauritano le llevó a la trastienda diciéndole: “Realmente aquí tengo alguno, pero es que no está bien visto que los vendamos”. Como es sabido Mauritania es una República Islámica 

En el Golfo de Guinea alternan los tallados en maderas nobles con pelo ensortijado y labios abultados (Senegal, Guinea Bissau, Sierra Leona, Togo) con los de bronce de Burkina Faso, y los de tela, de Ghana. El que tengo de Togo lo conseguí a través del que fue alcalde Madrid, José María Álvarez del Manzano, cuya esposa es también coleccionista 

Guinea Bissau, Guinea Conakry y Sierra Leona son países difíciles, que logré por medio de un aventurero gallego, que todos los años viaja al golfo de Guinea con una gran furgoneta atravesando Marruecos, el Sahara y Mauritania, para comprar antigüedades. Me puse en contacto con él y me consiguió unos bonitos belenes en caoba de los tres países citados, acudiendo a misioneros salesianos que trabajan allí 

Son muy característicos los de hoja de platanera de los masais de Zambia o de Uganda. En los países ecuatoriales, el marfil de Camerún y Angola alterna con el ébano negro, rojo y gris de países como Tanzania, Ruanda, Burundi, los dos Congos, Zambia, Malawi, Namibia, o Mozambique. En el extremo meridional destacan los de arpillera y cuentas de colores, de los zulúes, o la lana del Reino de Lesoto y la madera de jacaranda de Swazilandia 

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América ofrece una versión distinta. Tengo nacimientos que van desde Alaska hasta Ushuaia, en la Tierra de Fuego. Los hay de Canadá, de EE.UU., de todos los países hispano-americanos, Brasil, las Guayanas, o las islas del Caribe, a falta únicamente de dos: Dominica y San Cristóbal y Nieves 

         Los españoles introdujimos en América la tradición del belén, que de inmediato incorporó costumbres indígenas. En los Estados Unidos de América, especialmente en su parte sur, hay una gran afición belenista, con clara influencia hispana  

En Méjico hay ejemplares muy bonitos. Los más característicos son de barro, en los que la Sagrada Familia y el ángel aparecen con grandes alfileres en la cabeza a modo de aureola, al parecer como reminiscencia del adorno que llevaban las damas de la alta sociedad criolla.  Y no es posible referirse a los nacimientos mejicanos sin mencionar la tradición de “las Posadas”, en que se evoca el episodio de la Virgen y San José en busca de albergue[vii]. Se celebran durante los nueve días anteriores a Navidad, o sea del 16 al 24 de Diciembre, y recuerdan el peregrinaje de María y José desde su salida de Nazaret hasta Belén buscando un lugar donde alojarse. Se designan nueve casas, y María y José, representados por unas estatuillas que se llevan en procesión sobre unas andas, cubiertas de flores, acompañadas de un grupo de gente -“los peregrinos"-, van de casa en casa, hasta que al fin, tras un forcejeo (hay que pedirlo hasta tres veces entonando villancicos), son aceptados en una de ellas. La noche siguiente la procesión se repite hacia una nueva casa. La familia que los acoge los recibe con velas encendidas.  Se come, se bebe, se reza y se canta. Al final se rompe una piñata repleta de juguetes y de dulces. Por cierto que la piñata tiene que tener siete puntas, evocando los siete pecados capitales 

En Centroamérica destaca la belleza ingenua de los belenes salvadoreños, de figuras recortadas de madera esmaltada, y los de Nicaragua, de una extraordinaria originalidad y belleza[viii]. Allí vive felizmente casada una nieta mía que fue allí con una ONG, y allí se ha afincado, casándose con un nicaragüense, viviendo con una austeridad extrema, pero con una felicidad inmensa. Un caso curioso es el de Honduras, hecho con hoja carnosa de la chumbera, que en Hispanoamérica llaman “tuna” o “nopal” 

El caribe está representado en la Exposición por un belén de metal de Haití y uno de madera muy dura, de Cuba. El de Haití está recortado de un bidón de petróleo, y a pesar de que hace tiempo que lo compré, conserva un profundo olor. En Cuba han vuelto los belenes tras la visita de SS. Juan Pablo II 

     Toda Sudamérica ofrece una gran variedad de belenes, en los que alternan los tradicionales con los de clara influencia indígena. Quisiera citarlos uno a uno. Pero son tantos y tan variados que es imposible. Junto a los de Colombia, donde no faltan algunos inspirados en las esculturas de Fernando Botero, están los ecuatorianos, con primorosas tallas en madera de naranjillo o lo elaborados con mazapán (de Cuenca), o los innumerables modelos de Perú, que inundan las tiendas de nacimientos del mundo entero, como los que representan a la Sagrada Familia a bordo de una barca de juncos de Totora, de barro en colores tostados o en pasta dura en forma de armarito portátil, típicos de Ayacucho  Son característicos de Uruguay los que aparecen dentro de un mate (bebida típica de dicho país y de Argentina), los de alabastro de Chile y Argentina, que conviven con los de palosanto y otras maderas de extraordinaria dureza        

En buena parte de los países andinos – y muy señaladamente en Venezuela - tiene lugar la tradición de “la Paradura” (de la acepción hispanoamericana de “parar” o “pararse” como “ponerse de pie”), también llamada “Robo y búsqueda del Niño", Consiste en simular el robo de la imagen del Niño Jesús. Una persona ‘roba” la imagen, y tres días después notifica al dueño, verbalmente o por escrito, lo sucedido, fijando el lugar, la fecha y los detalles de la devolución 

Se organiza una procesión integrada por niños y niñas vestidos de la Virgen María, San José, los Reyes Magos, pastores y ángeles, a quienes se suman las autoridades de la localidad. Inician la búsqueda en la casa de donde se sustrajo el Niño Jesús, y terminan en aquella en la cual los ladrones lo depositaron, que acaban siendo apresados con cuerdas 

A continuación el cortejo lleva al Niño a la casa de donde fue “robado” y le colocan de pié (es decir “parado”) junto a la cuna entre María y José; todo en un ambiente lleno de cánticos, comidas y bebidas especialmente preparadas para la ocasión

En Ecuador, México, Colombia, Guatemala, El Salvador, Venezuela, Perú y Chile, la figura del Niño se coloca el día de Nochebuena, fecha en que se celebra su nacimiento, y luego de ser «arrullado» es colocado entre José y María

En el Arrullo, los padrinos del niño (que son encargados de dar los aguinaldos) toman al niño en una sabanita y comienzan a arrullarlo mientras se canta “duerme y no llores” u otro canto de arrullo o villancico y luego se da a besar a todos los presentes. Cada persona, toma una colación cuando besa al niño y al término el niño es colocado entre José y María. Luego se reparten los aguinaldos, se quiebran las piñatas, y se tiene la cena de navidad.

En Perú el nacimiento se desmonta el 6 de enero, en una celebración llamada Bajada de Reyes, en la cual se invita a familiares y amigos, y se festeja mientras se va desmontando uno a uno las figuras del nacimiento. Dicha celebración se repite en grupos más grandes como comunidades o empresas privadas  

         En representación de los países no hispanos – Brasil, Guyana, Surinam y algunas islas de las Antillas -, he traído a la Exposición uno de Brasil, comprado en Pernambuco, de metal, con un gallo reminiscencia de su origen portugués

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De Oceanía, tengo ejemplares de Australia, Nueva Zelanda (muy bonito, de tela), de Samoa en arcilla, del reino de Tonga (de corteza vegetal), y de las Islas Fiji, famosas porque se encuentran situadas en el meridiano de cambio de día. Las figuras fijianas, muy primitivas, visten unas rudimentarias faldas de paja, como las de los antiguos caníbales. Y es que el canibalismo en las islas Fiji duró hasta bien entrado el sigo XIX, hasta el punto de que durante mucho tiempo recibieron el sobrenombre de “Islas caníbales”.  Del Reino de Tonga son característicos los belenes realizados en corteza vegetal del árbol de la morera, que recibe el nombre de “tapa”, con la cual se confeccionan camisas e incluso vestidos. En cuanto al de Samoa, que se reduce a la Sagrada Familia y un cerdito, establecí contacto con un personaje muy curioso, de religión bahaí, activista de los derechos humanos, conferenciante, director de cine y mil cosas más. Tardaba en contestarme, y al insistir al cabo de un mes, me explicó la razón de su tardanza. Había pasado por allí el tifón “Evo”, que había causado varias muertes, y les había dejado durante semanas sin agua y sin luz…

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Finalmente hay un caso peculiar, no contabilizado en los 165 países, es el nacimiento que yo llamo de “la Antártida”, ya que estuvo en aquel continente, llevado por iniciativa mía, por el comandante de infantería que fue al mando del equipo militar de la Base antártica “Gabriel de Castilla” durante la campaña científica 2007-2008, nacimiento que presidió allí la celebración de las Navidades de 2007 y que hoy exhibo, orgulloso, en mis vitrinas

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Cuando empecé mi colección creí que mi idea era original y casi única. Muy pronto vi que era una afición bastante extendida, de la que daba prueba la cantidad de gente que acudía a las subastas de Ebay en cuanto aparecía un ejemplar o un país interesante 

España cuenta con excelentes coleccionistas. Y puedo afirmar que el mayor y mejor coleccionista de belenes del mundo es español, si bien ha sacrificado el número de países (105) a la calidad excepcional de sus belenes. Se llama Antonio Basanta y posee una colección de 3.250 ejemplares de extraordinaria calidad y belleza, auténticas obras de arte de artistas singulares, muchas de ellas de gran tamaño, parte de los cuales expuso en 2010 en los salones de Caja Duero en la calle Villamagna. Me honra con su amistad, y visitar la colección completa, permanentemente expuesta en su casa de las afueras de Madrid, en la urbanización Fuente del Fresno, es un recreo para los sentidos, sólo comparable – y no exagero – a visitar el Museo del Prado o el del Louvre 

Mención especial merece otro gran coleccionista, que falleció hace cuatro años, Ramón Muñoz Álvarez, destacado miembro del Tribunal de Cuentas, de gran prestigio internacional, que viajó dando conferencias por todo el mundo. Hicimos una buena amistad. Su colección incluye más de dos mil nacimientos así como 20.000 sellos con la escena de la Natividad. Destaca sobre todo su impresionante colección de belenes de papel. Era una persona interesantísima, de una excepcional cultura y múltiples aficiones: un auténtico “hombre del renacimiento”. Todos los años exponía parte de su colección en la Fábrica de Cristal de La Granja de San Ildefonso así como en las Clarisas de Carrión de los Condes.  Afortunadamente sus hijos han mantenido ambas exposiciones 

Un caso singular y único es del tinerfeño Andrés Estévez, de San Cristóbal de La Laguna, a quien visité en su casa en 2006, con quien mantengo contacto muy frecuente, que ha conseguido reunir una numerosísima colección de cerca de 3000 obras con más de 20.000 objetos de carácter religioso, en su mayoría belenes -“portales” como allí los llaman-, algunos de ellos auténticas obras de arte[ix]. Lo que hace de esta colección un caso único es que de una u otra forma están representados todos los países del mundo. Todo ello está recogido en una web que ha recibido desde su creación en 2006 más de 8 millones y medio de entradas, con el récord de 26.500 visitantes un solo día. Su web tiene 43 “capítulos” en los que incluye los temas más variados e inimaginables referidos al belenismo. Lleva mucho tiempo intentando que haya algún lugar que acoja su excepcional colección, digna, sin duda, de un museo 

En muy pocos años las Clarisas de Carrión de los Condes han conseguido reunir una colección de más de 1000 ejemplares de 85 países, con las aportaciones que les han ido haciendo sus visitantes. Cada año editan un catálogo, muy bien documentado, con excelentes fotografías. Este año les he conseguido belenes de  Australia, Nueva Zelanda y Tonga, ya que vi les faltaba Oceanía. Nuestra Revista “Belén” publicó un excelente reportaje en 2011 sobre esta colección. Y mencionaré por último a Paquita Sallés, de Igualada, con una colección numerosa de unos 120 países y de muy buen gusto 

 En cuanto a coleccionistas extranjeros mencionaré en primer lugar al belenista italiano Carlo Castellini, de Bornato, excelente artesano belenista, que tiene un museo propio, con numerosos dioramas, además de ejemplares de más de 80 países

De Portugal destaca la colección de belenes africanos de mi tocayo Fernando Canha da Silva, curiosamente general como yo, y también artillero, con más de 1800 ejemplares de varios países. Tuve ocasión de saludarle hace unos cuatro años, cuando animado por él, me desplacé a Santo Tirso, próximo a Oporto, para asistir a la Exposición que tiene lugar allí anualmente promovida por uno de los “barristas” más destacados de Portugal: Delfim Manuel de Sá. En la Exposición conseguí un altorrelieve de Santo Tomé y Príncipe, que un artesano santotomense talló para mí en mi presencia, y uno de Timor Oriental. Un hecho curioso es que sea coleccionista la esposa del Presidente de Portugal María Cavaco Silva, que expuso el pasado año su colección en Cáceres 

También me une una buena amistad “cibernética” con el que posiblemente sea el mejor coleccionista norteamericano actual, James L. Govan, parte de cuya colección aparece recogida en su libro “Art of the crèche” traducido al español. Son más de 600 ejemplares de 120 países de muy buena calidad, muchos de ellos encargados expresamente para él a lo largo de su actividad en la Agencia de los EE.UU, para el Desarrollo. Le he proporcionado información acerca de algunos países que no tenía, y en agradecimiento me ha suscrito a la publicación de la Asociación Belenista “Friends of the Créche”, titulada “Crèche Herald”. Lleva varios años exponiendo sus obras en el Museo del Arte de la Universidad de Loyola de         Chicago, y actualmente está en el proceso de ir donando su colección a dicha universidad 

Otro coleccionista destacado es Garrick Hyde, mormón de Salt Lake City en Utah, con una numerosa colección (495 ejemplares) de 75 países de Asia, África e Iberoamérica, que es al tiempo vendedor, en muchos casos, de belenes que le proporcionan sus misioneros repartidos por todo el mundo 

Y finalizaré mencionando a mi buen amigo brasileño Celso Battistini Rosa, fundador en 2001 del “Clube Amigos do Presépio”, que cuenta con una excelente web. No es realmente un coleccionista de “belenes del mundo”, pero le menciono por mi especial relación con él, facilitándole la compra de figuras de José Luis Mayo a través de la tienda de “El ángel” de la calle Esparteros, y de algunos libros españoles sobre belenes que me encargaba de vez en cuando. Se ha concentrado últimamente en modelos de papel, varios tomados de las páginas de “Crèchemanía”, además de algún otro antiguo, valioso, procedente de la República Checa, que es el país puntero a este respecto en todo el mundo, con el museo de Zábrdí u Husince dedicado expresamente a los belenes de papel. Por otra parte, durante tres años he estado suscrito en su nombre a la revista “Taller de Belén”, dado que no se la podían enviar desde allí, encargándome yo de hacerlo

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Esto ha sido todo. Alguna vez me he preguntado si en mi afición de coleccionista no habrá una cierta predestinación, pues desde hace muchos años vivo en la Plaza del Niño Jesús rodeada por las calles Anunciación, Portal de Belén, Reyes Magos, Samaria, Nazaret, etc.

Y ya en serio, para finalizar quiero rendir homenaje a los misioneros y misioneras que junto con la Fe de Cristo y una admirable labor social, han llevado a todos los rincones de la Tierra la entrañable tradición de los belenes. Muchas gracias por vuestra atención

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Madrid 11 de junio de 2013

Fdo.- Fernando Pardo de Santayana y Coloma


[1] Dice San Lucas: “María dio a luz a su hijo, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, por no haber sitio para ellos”. Y más adelante describe la escena del ángel que se les aparece a los pastores que velaban por turno sus rebaños[1]y el coro de ángeles que alababa a Dios diciendo: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace” .San Mateo, por su parte, escribe: “Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”.[1] Y más adelante prosigue diciendo: ”al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”. 

[2] Según la tradición el pesebre de Jesús fue destruido en el siglo II por orden de Adriano, y entre 432 y 440, Sixto III trasladó a Roma algunos fragmentos de la cuna sagrada, a la actual Basílica Santa María la Mayor ad Praesepe, de  donde nació la tradición de la misa de medianoche.

[3] La cueva surgió de un “Diálogo” de Justino que citaba una profecía bíblica “Vivirá en una cueva de dura piedra, y de una descripción de San Jerónimo que en 404 habló de “specus Salvatoris” . es decir, la cueva del Salvador.

[4] Del Protoevangelio de Santiago (XVIII), confirmando la visión de Isaias y Habacuc.

[5] 144 páginas.

[6]  Dice SS. “Así como la tradición de la Iglesia ha leído con toda naturalidad el relato de la Navidad sobre el trasfondo de Isaías 1,3, y de este modo llegaron al pesebre el buey y el asno, así también ha leído la historia de los Magos a la luz del Salmo 72,10 e Isaías 60. Y, de esta manera, los hombres sabios de Oriente se han convertido en reyes, y con ellos han entrado en la gruta los camellos y los dromedarios”. Y prosigue: ”La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (Tarsis-Tartesos en España), pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: África, Asia y Europa”.

[7] La primera referencia al número de Reyes Magos la da el escritor eclesiástico del siglo IV, Orígenes. Un siglo más tarde el Papa León III el Magno, da oficialmente el número 3 para toda la cristiandad. Por ejemplo, en el Evangelio apócrifo llamado de la Infancia de Jesús, de Tomás del siglo II se dice que tenían algún vínculo familiar, y también que llegaron con tres legiones de soldados: una de Persia, otra de Babilonia y otra de Asia. Y ya en el siglo VI, la iglesia de San Apolinar Nuovo en Rávena, Italia, les asigna los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar: Appellicon, Amerín y Damascón en griego y Magalath, Serakin y Galgalath en hebreo. La tradición los representa con las tres razas conocidas en la antigüedad, las tres edades del hombre y de los tres continentes conocidos.

[8] Dice la Beata, refiriéndose a España. “Partiendo de ahí, atravesé el agua (el Mediterráneo), tocando a las islas donde hay una mezcla de bien y de mal y encontré que los más aislados eran los más felices y los más luminosos: después fui a la patria de Francisco Javier (España), por que yo viajaba en la dirección del poniente. Vi allí numerosos santos y vi el país ocupado por soldados rojos. Su jefe (el de España) estaba hacia el mediodía más allá del mar. Vi a este país (donde se encontraba el jefe) pasablemente tranquilo en comparación de la patria de san Ignacio en donde yo entré a continuación y vi en un estado espanto. Vi a las tinieblas extendidas por toda esta región, sobre la cual reposaba un tesoro de méritos y de gracias provenientes de san Ignacio. Yo me encontraba en el punto central del país (Madrid). Reconocí el lugar donde, mucho tiempo antes, yo había visto en una visión a inocentes arrojados en una hoguera. Vi finalmente a los enemigos del interior avanzando por todos los lados y aquellos que atizaban el fuego arrojados ellos mismos a la hoguera.Vi enormes abominaciones extenderse sobre el país. Mi guía me dijo: «Hoy Babel está aquí». Y vi por todo el país una larga cadena de sociedades secretas, con un trabajo como en Babel, y vi el encadenamiento de estas cosas, hasta la construcción de la torre, en un tejido, fino como una tela de araña, extendiéndose a través de todos los lugares y toda la historia: el producto supremo de esta floración era Semiramis, la mujer diabólica. Vi destruir todo lo que era sagrado y la impiedad y la herejía hacer irrupción. Había una amenaza de guerra civil próxima y de una crisis interior que iba a destruirlo todo.

[9] Por ejemplo en el trono de marfil de Maximiano, del siglo V, con paneles representando el Nacimiento de Jesús y la adoración de los Reyes Magos. Los Reyes Magos aparecen también en los mosaicos de la Iglesia de San Vitale de Rávena, del siglo VI, en la túnica de la Emperatriz Teodora.

[10] Con permiso del Papa Honorio III, y la ayuda de Giovanni Velita, que le proporcionó el pesebre, la paja y los animales. Ofició la misa el cardenal Ugolino, conde de Segni San Francisco, durante un momento, vio al Niño entre sus brazos.

[11] Fueron las monjas Clarisas las que propagaron la tradición de adorar al Niño Jesús representado en una imagen en la cuna y ataviado con ricos vestidos bordados. Se van añadiendo otros personajes al Belén, siendo en el año 1330 cuando en la Iglesia de Santa Clara de Nápoles, se instala un verdadero Belén.

[12] Es en el siglo XIII cuando surge la forma iconográfica de representar el Belén, con estatuas independientes agrupadas para formar una escena. Con anterioridad, el arte románico produjo gran variedad de motivos navideños que ornamentaban capiteles, portadas de claustros, monasterios, etc.  Es Arnolfo de Cambio (que en realidad se apellidaba di Lapo al que puede considerarse el primer "figurista" del Belén, con su magnífica Adoración de los Magos con figuras “autónomas” talladas en mármol.SIn querer, había ideado el primer portal de Belén esculpiendo en el 1283 ocho estatuas que representaban a los personajes de la Natividad y los Magos. Las esculturas del primer pesebre de la Historia, inicialmente insertadas en el monumento a Bonifacio VIII, en la Cripta de la Capilla Sixtina, se encuentran (aquello que todavía se conserva) en Roma, en la Basílica de Santa Maria Maggiore. Se conoce la existencia de algunos belenes en 1324 y 1370, en la capilla de Casa Alagni en Amalfi y en la Residencia de un noble de Lim,burgo, Vermerio. Los vestigios más sólidos son dos estatuas de tilo de 1370 de las clarisas de San Andrés de Cracovia, de poco más de 35 cm. La Virgen tiene los ojos pintados y cubiertos de cristal, adelantándose así a los futuros belenes napolitanos.  Del siglo XIV son las figuras policromadas del Museo del Castillo de SantÁngelo y las cerámicas de Faenza.

[13] El primer belén hogareño o familiar del que se tiene constancia, parece ser data de 1507, consta de 107 figuras y es propiedad de la duquesa de Amalfi. 

[14]  Al parecer era obra de Juan Martínez Montañés. Lope de Vega tuvo dos esposas, varias amantes y 15 hijos.

[15] Son bien conocidos los nacimientos napolitanos del siglo XVIII, barrocos, abigarrados, muy coloristas, con figuras articuladas, con la cabeza y las extremidades de terracota y el cuerpo de alambre y estopa. En la mayoría de los casos eran auténticas obras de arte, vestidas con ricos ropajes, encajes, oro y plata, e incluso joyas de verdad. Hoy cuestan auténticas fortunas.

[16] Enero está representado por le carnicero, Febrero por el quesero, Marzo por el pollero, Abril por el vendedor de huevos, Mayo por la vendedora de cerezas, Junio por el panadero, Julio por el vendedor de tomates, Agosto por el vendedor de sandias, Septiembre por el sembrador, Octubre por el bodeguero, Noviembre por la castañera, y Diciembre por el pescadero.

[17] En el interior del Museo Nacional de Escultura se encuentra el Belén Napolitano con unas 200 figuras, que procede de la colección madrileña de los hermanos Emilio (arquitecto) y Carmelo (ingeniero) García de Castro. Estos hermanos reunieron figuras y objetos durante muchos años y el Ministerio de Cultura lo adquirió en 1996. Se da el caso curioso de que una vez vendido, los García de Castro sufrieron una especie de “síndrome de abstinencia” y coleccionaron otro belén espléndido como el anterior. Tuve ocasión de verlo en su casa de la calle Serrano. Lo expusieron en el Ayuntamiento de Madrid en 2012, y al finalizar la exposición, lo subastaron por medio de la Casa Ansorena. Salía en unos 2 millones de euros. 

[18] impulsado por su madre Leonor Servera.

[19] Carlos III da pié a que este arte se propague rápidamente por todo el Levante español. Montañés, Cano y Becerra, así como Luisa Roldán "La Roldana" son los grandes escultores de esta época. Pero en 1707 nace uno de los más grandes figurinistas hispanos, Francisco Salcillo que heredó de su padre la tradición napolitana creando un Belén compuesto de 566 figuras. 

[20] A las figuras traídas de Nápoles – en gran parte de Capodimonte- se añadieron las que encargó a destacados imagineros españoles. Las figuritas más antiguas del llamado Belén del Príncipe se remontan al siglo XVIII: son las que el propio Carlos III trajo consigo, o las que encargó comprar allí, y representan por ello el núcleo que más y mejor caracteriza el conjunto. Un conjunto que, por otro lado, casi todos los sucesores de Carlos III quisieron mejorar adquiriendo otras figuras o al menos reparando las vestimentas que se iban desgastando por el uso, teniendo siempre como referencia las características propias de lo que cabría denominar la estética del Belén napolitano. Entre las figuritas más antiguas destaca el conjunto del Misterio compuesto por el Niño Jesús, la Virgen María y San José, en el que conviven la estructura básica de origen napolitano con preciosas vestimentas de seda plateada que, en cambio, parecen más próximas al estilo de la manufactura española. Por otro lado, las indumentarias y guarniciones de las figuras que componen las comitivas de los Reyes Magos revelan la importancia que tenían en la composición del Belén los elementos exóticos y extravagantes, de origen oriental, con presencia de algunos animales. Más compleja parece la identificación de estas piezas, que fueron adquiridas por el Príncipe Carlos en otras ciudades italianas; en Génova, por ejemplo, como indican los rasgos formales de los caballos en corveta de los Reyes.

La importancia social y estética que fue adquiriendo la instalación del Belén del Príncipe en el Palacio Real de Madrid hizo después que, por encargo de Carlos IV, los escultores Esteve Bonet y José Ginés se dedicaran de forma exclusiva a realizar más piezas o que en 1845 un pintor del prestigio de Vicente López se encargara de la disposición escenográfica del Belén, contando para ello con la colaboración de todos los oficiales de Palacio.Una de las cosas curiosas del Nacimiento Napolitano es que los diferentes oficios se relacionan con la época del año en que tienen lugar, de esta manera se establecen los meses. Así que Enero está representado por le carnicero, Febrero por el quesero, Marzo por el pollero, Abril por el vendedor de huevos, Mayo por la vendedora de cerezas, Junio por el panadero, Julio por el vendedor de tomates, Agosto por el vendedor de sandias, Septiembre por el sembrador, Octubre por el bodeguero, Noviembre por la castañera, y Diciembre por el pescadero.

[21] Se dice que al morir la reina, el Rey Carlos exclamó: “Este es el único disgusto que me ha dado Amalia en 22 años de matrimonio”.

[22] El concilio de Trento prohibió que se representara a la Virgen tumbada, dadas las circunstancias milagrosas del parto.

[23] Salomé aparece en el protoevangelio de Santiago, y Salomé y Zelomí en el Pseudo Mateo. Y José había ido a buscar comadronas. Mas, cuando estuvo de vuelta en la gruta, María había ya parido a su hijo. Y José le dijo: Te he traído dos comadronas, Zelomi y Salomé, mas no osan entrar en la gruta a causa de esta luz demasiado viva. Y María, oyéndola, sonrió. Pero José le dijo: No sonrías, antes sé prudente, por si tienes necesidad de algún remedio. Entonces hizo entrar a una de ellas. Y Zelomi, habiendo entrado, dijo a María: Permíteme que te toque. Y, habiéndolo permitido María la comadrona dio un gran grito y dijo: Señor, Señor, ten piedad de mí. He aquí lo que yo nunca he oído, ni supuesto, pues sus pechos están llenos de leche, y ha parido un niño, y continúa virgen. El nacimiento no ha sido maculado por ninguna efusión de sangre, y el parto se ha producido sin dolor. Virgen ha concebido, virgen ha parido, y virgen permanece.

Oyendo estas palabras, la otra comadrona, llamada Salomé, dijo: Yo no puedo creer eso que oigo, a no asegurarme por mí misma. Y Salomé, entrando, dijo a Maria: Permíteme tocarte, y asegurarme de que lo que ha dicho Zelomi es verdad. Y, como María le diese permiso, Salomé adelanté la mano. Y al tocarla, súbitamente su mano se secó, y de dolor se puso a llorar amargamente, y a desesperarse, y a gritar: Señor, tú sabes que siempre te he temido, que he atendido a los pobres sin pedir nada en cambio, que nada he admitido de la viuda o del huérfano, y que nunca he despachado a un menesteroso con las manos vacías. Y he aquí que hoy me veo desgraciada por mi incredulidad, y por dudar de vuestra virgen. Y, hablando ella así, un joven de gran belleza apareció a su lado, y la dijo: Aproxímate al niño, adóralo, tócalo con tu mano, y él te curará, porque es el Salvador del mundo y de cuantos esperan en él. Y tan pronto como ella se acercó al niño, y lo adoró, y tocó los lienzos en que estaba envuelto, su mano fue curada. Y, saliendo fuera, se puso a proclamar a grandes voces los prodigios que había visto y experimentado, y cómo había sido curada, y muchos creyeron en sus palabras.

[24] Por continentes, solo uno de Europa –Montenegro -, 2 de América, (Dominica y San Cristóbal y Nieves),  4 de África (Comores, Djibuti, Seychelles, Sudan Norte), 13 de Asia  (Arabia S., Azerbaijan, Bahrein, Bhutan, Brunei, Corea del N. Kuwait. Maldivas, Oman, Qatar, Tajikistan, Turkmenistan, Yemen) y 9 de Oceanía (Kiribati, Marshall, Micronesia, Nauru, Palaos, Papúa, Salomón, Tuvalu, Vanuatu).

[25] Se pronuncia “shopka”.

[26] 12 griegos y rumanos, ruso, búlgaro, serbio y georgiano.

[27] La palabra copto procede de la palabra griega "Hikaptah", uno de los nombres con que se conoció  a Memphis, la primera capital del antiguo Egipto.

[28] En España son famosas las “Jornadillas” de Castillejo de la Cuesta, que conmemoran ese mismo hecho. Curiosamente también se celebran en Filipinas con el nombre de panunuluyan. 

[29] Los belenes típicos de El Salvador son, al parecer, obra de un inmigrante español, canario, que curiosamente vive en la ciudad salvadoreña de La Palma. En cuanto a los nicaragüenses, tuvieron un enorme éxito los elaborados por la firma “Serafines”, propiedad de una española, que inició su producción en 2010, con un extraordinario éxito.

[30] La colección está compuesta por 2914 obras, conformadas por más de 20.000 piezas, que datan desde el siglo i hasta la actualidad. procedentes de los 194 países que componen hoy nuestro planeta y de algunos otros ya desaparecidos. 

Comprende: pinturas, iconos, tallas, esculturas, joyas, documentos, libros, sellos, billetes y monedas,  discos, libros, películas, fotografías, tarjetas, ropas, juguetes, etc. tanto de producción artística o artesanal como industrial.

Modificado el ( martes, 02 de julio de 2013 )
 
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